Reparaciones para inmobiliarias

Una persiana rota no tumba una venta. Lo que la tumba es lo que el comprador piensa cuando la ve: si esto está así, qué habrá detrás.

Arreglo esos detalles antes de que los vea nadie.

Reparaciones para inmobiliarias

Cuándo suelo entrar

Antes de las fotos. El reportaje es la primera impresión y se queda publicado durante meses. Merece la pena resolver antes lo que va a salir en las imágenes: una lama partida, un mueble descolgado, una mosquitera rota.

Antes de las visitas. Un grifo que gotea o una puerta que roza durante la visita da al comprador un argumento para negociar a la baja. Cuesta menos arreglarlo que rebajarlo.

Entre arras y escritura. Los pequeños defectos que aparecen en la revisión suelen quedar pendientes de resolver antes de firmar. Trabajo con esa fecha límite.

El día de la entrega de llaves. Cambio de bombines. Es media hora y es el detalle que el comprador recuerda como profesional.

Vivienda vacía en cartera. Revisión periódica: cerrar y abrir persianas, comprobar agua y luz, ventilar. Las casas cerradas se estropean solas y en la Marina Alta el salitre acelera todo.

Cómo trabajo con una agencia

Discreción con el cliente final. No opino delante del propietario ni del comprador sobre el estado de la vivienda, ni sobre lo que costaría arreglarla. Eso lo hablo con usted.

Informe previo de pequeños defectos. Si me lo pide, recorro la vivienda antes de sacarla a la venta y le paso una lista con lo que conviene resolver y lo que puede dejarse. Le sirve para decidir dónde invertir y dónde no.

Facturación a la agencia o al propietario, según le convenga en cada operación, y con parte fotográfico de lo hecho.

Tarifa acordada por escrito, para no tener que pedir presupuesto por cada detalle de cincuenta euros.

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